El "método persa"
Villancisco
yo pierdo la noción de lo que pasa,
no sé si es que alguien nace o si se casa
ni a qué tanta sonrisa y tanto adorno.
Como un bizcocho que se cuece al horno,
un tibio aroma emerge de la masa.
Se quieren todos ¡esto sí que es guasa!
La paz es una noche de bochorno.
¡Me desea feliz una paisana!
Yo entre símbolos, ritos y señales,
me confundo de beso y ¡bronca! ¡Glub!
Champán y viandas corren a raudales
si bien el hambre corre con más gana
y no deja escapar los de su club.
La guita nos ata,
es nuestra obsesión,
sin ningún millón
la vida es ingrata.
La ley de la plata
ley es de atracción,
quien halla un filón
su encanto aquilata.
La dicha barata
no tiene aliciente,
consuela a la gente,
la vuelve pazguata.
La flor y la nata
champán y caviar,
la gente vulgar
sardinas en lata.
Quien pierde o empata
ni pincha ni corta,
si no se comporta
que estire la pata.
La gente sensata
está ya obsoleta,
no hay más que una meta
¡o métete o mata!
BIBLIGRAFITI
El otoño de los otoños
por los foros cenitales
y entre airadas veladas
en círculos de divagación poética
y estentóreas alboradas.
Reclina su torso airoso sobre alféizares y frontispicios
aireando comidillas del coso urbano incorregible
y, arrastrando sus hábitos talares
de greña y muselina gris,
saca a relucir los excesos genitales
sobre el cutis vegetal.
Ya el verano masculla en cansina aljamía
el salaz estrambote de un romance nudista.
Ya la ciudad decadente,
de esencias postizas,
cerrada sobre sí como un remoto atolón,
se apresta a replantear su paradigma eleático
en una ardua, crepitante digestión.
Todo vuelve a parecer tener sentido
cuando tras la tregua sin tregua del estío
vuelven las testas a sus hormas bizantinas
y se olvida el calor
como se olvida la muerte.
La nostalgia se encarama al clima de su acomodo,
pero no abroga sus cultos de cilicio.
Y las distancias siguen ganando terreno
y los abismos hondura,
mientras creemos que todo volverá a empezar
como si nada hubiera pasado,
como si todo fuese a pasar.
El papel del altruismo.
Los modelos de racionalidad para Hebert Simon*. El papel del altruismo.
- La racionalidad olímpica que "postula un hombre heroico que efectúa elecciones comprensivas en un universo integrado". Este modelo se corresponde con la teoría USE (utilidad subjetiva esperada) que supone la posesión de una función de utilidad bien definida para el sujeto que toma las decisiones y, en segundo lugar, que éste se enfrenta a una serie bien definida de alternativas y que, en tercer lugar, es capaz de asignar una distribución de probabilidad a las series de hechos futuros y, por último, que la opción elegida acrecentará al máximo el valor esperado según su propia función de utilidad.
- El modelo conductual que "postula que la racionalidad humana es muy limitada y está muy circunscrita a la situación y los poderes computacionales del hombre". Este modelo se corresponde a su vez con la teoría de la racionalidad limitada, que supone que las elecciones se realizan en circunstancias específicas que son independientes de otras dimensiones de la vida y que éstas se adoptan recurriendo a unas pocas alternativas que sugieren unas muy concretas expectativas. Esta teoría tiene una base empírica que, según Simon, cada vez describe más acertadamente el comportamiento humano y da cuenta de la capacidad de supervivencia de formas de vida que poseen exiguas habilidades de cálculo.
- El modelo intuitivo que "enfatiza los procesos de reconocimiento que sustentan las habilidades adquiridas por la experiencia acumulada y el reconocimiento de situaciones en las que esa experiencia es pertinente y apropiada". Este es un modelo basado en la experiencia y el aprendizaje que permite adquirir unos mecanismos automatizados de resolución de conflictos que recurren a la identificación de situaciones, donde la emoción juega un papel destacado para lograr una concentración de la atención y la adecuada fijación de los procesos reiteradamente seguidos.
- El modelo evolucionista de la racionalidad. Se trata de un modelo de facto que "implica que sólo aquellos organismos que se adaptan, que se comportan como si fueran racionales, habrán de sobrevivir". Vista superficialmente esta teoría, la racionalidad parecería seguir un modelo conductual es decir, se identificaría con un mecanismo que facilitase la adaptación a un medio determinado, cuando, en realidad, la entiende como proceso continuo de adaptación a un conjunto cambiante de circunstancias. Los tres modelos anteriores se centran en la racionalidad orientada a resultados, en tanto que la racionalidad evolutiva resultaría de la interacción con el entorno de donde se derivaría una progresión conjunta, es una racionalidad en perpetua reconfiguración.
Bibliografía
- Álvarez, J. F. (2009). Elección Racional y Racionalidad Limitada. En Juan Carlos García-Bermejo (2009). Sobre la Economía y sus Métodos. Enciclopedia Iberoamericana de Filosofía. Vol. 30. (pp. 177-196). Madrid: Trotta.
- Edgeworth, F.Y., Mathematical Psychics. London: C. Kegan Paul & CO., 1881
- Hahn, F. y Hollis, M. Filosofía y Teoría Económica. México: Fondo de cultura económica, 2004.
- López-Rojas, V., Almaguer-Melián, W. y Bergado-Rosado, J.A., "La ‘marca sináptica’ y la huella de la memoria" en Revista de Neurología 2007; 45 (10): 607-614.
- Sen, A. (1977). Rational Fools: A Critique of the Behavioral Foundations of Economic Theory. Philosophy and Public Affairs, 6(4), 317-344.
- Simon, H. (1986). Naturaleza y límites de la razón humana. México: Fondo de cultura económica, 1989.
- Simon, H. (1986). Rationality in Psichology and Economics. The Journal of Business, 59(4), 209-224.
- Spencer, H. The Data of Ethics. London: Williams and Norgate, 1879.
Notas
1. López-Rojas, V., Almaguer-Melián, W. y Bergado-Rosado, J.A., "La ‘marca sináptica’ y la huella de la memoria" en Revista de Neurología 2007; 45 (10): 607-614
2. Simon menciona a Hutchinson y a Mayr.
La mano invisible resultó ser mano oculta.
Desde Adam Smith1 la economía liberal asume el principio de que el egoísmo individual, desenvolviéndose en un entorno libre de trabas, conduce a un orden de bienestar social de mayor nivel que el que se obtendría si prevaleciesen otros comportamientos. Este modelo supone, entre otras premisas, la aceptación de un concepto de bienestar correspondiente a una "óptima" disposición y utilización de recursos y, además, que para garantizar la coherencia de este sistema de causalidad difusa, bastaría un único mecanismo regulador consistente en un indicador basado en los precios.
La racionalidad en Amartya Sen*. El papel del compromiso y la simpatía.
"No debe verse el comportamiento en términos de la dicotomía tradicional existente entre el egoísmo y los sistemas morales universalizados (como el utilitarismo). Los grupos inermedios entre el individuo y los demás, como la clase y la comunidad, proveen el foco de muchas acciones que implican el compromiso."7
Conclusión
Bibliografía
- Álvarez, J. F. (2009). Elección Racional y Racionalidad Limitada. En Juan Carlos García-Bermejo (2009). Sobre la Economía y sus Métodos. Enciclopedia Iberoamericana de Filosofía. Vol. 30. (pp. 177-196). Madrid: Trotta.
- Edgeworth, F.Y., Mathematical Psychics. London: C. Kegan Paul & CO., 1881
- Hahn, F. y Hollis, M. Filosofía y Teoría Económica. México: Fondo de cultura económica, 2004.
- López-Rojas, V., Almaguer-Melián, W. y Bergado-Rosado, J.A., "La ‘marca sináptica’ y la huella de la memoria" en Revista de Neurología 2007; 45 (10): 607-614.
- Sen, A. (1977). Rational Fools: A Critique of the Behavioral Foundations of Economic Theory. Philosophy and Public Affairs, 6(4), 317-344.
- Simon, H. (1986). Naturaleza y límites de la razón humana. México: Fondo de cultura económica, 1989.
- Simon, H. (1986). Rationality in Psichology and Economics. The Journal of Business, 59(4), 209-224.
- Spencer, H. The Data of Ethics. London: Williams and Norgate, 1879.
Notas
2. Spencer, H. The Data of Ethics. London: Williams and Norgate, 1879.
3. Edgeworth, F.Y., Mathematical Psychics. London: C. Kegan Paul & CO., 1881
4. Más concretamente, de valores protestantes según constata Max Weber en La ética protestante y el espíritu del capitalismo.
5. Harsanyi, J. Cardinal Welfare, Individualistic Ethics, and Interpresonal Comparisons of Utility.
La ciencia como convidado de piedra
Es relativamente reciente (años noventa del pasado siglo) un caso similar en que un libro, The Bell Curve (‘La Campana de Gauss’) escrito por el psicólogo Richard Herrnstein y el politólogo Charles Murray, era utilizado de esta manera para establecer unos criterios selectivos que permitiesen ignorar la ética, e incluso la deontología científica, para abordar una ingeniería social discriminatoria, ya que se sugería que las diferencias en los cocientes intelectuales entre "razas" eran de naturaleza genética y por tanto, todas las "facilidades" que se diesen a estas variantes "inferiores", irían en detrimento de la evolución que la "raza" dominante habría de merecer. Al margen de todos los errores estadísticos del libro, en la selección de las muestras y en la grosera eliminación de disonancias en los resultados (sin hablar de las carencias en la conceptualización de los términos en estudio y en el uso parcial de los avances de la genética), las conclusiones, que hubieran debido servir para aproximar un diagnóstico sobre el efecto de las condiciones socio-ambientales sobre el desarrollo de las potencialidades de los individuos, fueron utilizadas para defender posiciones racistas al amparo pretendido de la "ciencia" y de este modo eludir el reproche que la razón más elemental suscita. En su libro La falsa medida del hombre, Stephen Jay Gould desmontó aquellas pretendidas evidencias, aunque hubo de afrontar denodados ataques, por ello y por haber tomado un posición ideológica firme allí donde la ciencia no es capaz de dirimir cuestiones que se escapan por los vericuetos de la filosofía.
La engañosa necesidad del nasciturus.
El uso del término "nasciturus" (el que va a nacer) por las organizaciones antiabortistas no es casual: impedir que "el que va a nacer" nazca encarna un contrasentido y remite, por tanto, a una violencia consubstancial, que no es sino un uso expropiativo del participio de futuro latino. El término, como tantos otros, tiene trampa. La conclusión va en la premisa (petitio principii). Es una falacia típica en la que cuesta creer que los promotores del uso de este vocablo hayan incurrido inconscientemente. El "embrión" no es algo "que va a nacer", su etimología hace referencia a algo "que brota dentro" (la palabra griega ἔμβρυον de la que deriva, está compuesta de ἐν (en), "dentro" y el verbo βρύω (brio), "yo broto", "yo retoño", o sea "el que brota dentro"). No hay, desde esta óptica, violencia conceptual que impregne cualquier decisión sobre su flexión de futuro ni hay, por tanto, imperativo moral. Aquello que brota dentro de una mujer es asunto que compete a esa mujer y no a quien desprecia la vida con toda su carga de necesidad.
Y es que la forma de decir las cosas condiciona la forma de entender los hechos a los que alude.
Tratamiento mediático del cambio climático desde el negacionismo
Resumen de una recopilación sobre el debate medioambiental realizada en 2009. Por @Gadabarthes
INTRODUCCIÓN
La simplificación de la información: el enemigo único y la personalización del adversario
El documental de Al Gore “Una verdad incómoda”, ha contribuido decisivamente a la difusión del problema del cambio climático antropogénico. Desde los sectores más extremos del neoconservadurismo americano se ha atacado duramente a Al Gore mediante “falacia ad hóminen” (descalificar personalmente a un adversario, en lugar de refutar sus afirmaciones) y también se ha cuestionado la ciencia, los datos y las predicciones que muestra en su documental, basados en los informes del IPCC. Por supuesto tampoco han faltado los ataques personales desde los blogs neoliberales españoles o desde el periódico digital de Jiménez Losantos: “¿Es Al Gore un miserable?” Blog desdeelexilio.com.
James Hansen es el director del Instituto Goddard de la NASA y es uno de los científicos que más ha avisado a los políticos en EEUU sobre la necesidad de reducir las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera. En los medios negacionistas al igual que a Al Gore se le tilda de “gurú” del cambio climático y ha recibido multitud de ataques personales: “El tipo permanentemente cabreado de la foto es el apóstol máximo del calentamiento global del planeta. Es James Hansen, el perturbado que comenzó todo.” Blog Valdeperrilos.com (Apóstol es una metáfora religiosa que intenta convertir los informes científicos en panfletos sectarios. Además, el recurso de llamar perturbado al autor –que personifica a la voz de la ciencia en este asunto- es una metonimia que pretende calificar de locura a todo este trabajo científico. En el mismo sentido obra el calificativo “tipo permanentemente cabreado” que pretende trasladar ese estado emocional a todo el colectivo científico, ecologista y político preocupado por el tema y sembrar dudas sobre su rigor por efecto del estado de ánimo). Pero James Hansen no fue el primero en alertar sobre el calentamiento global. Desde tanto tiempo atrás como el año 1975 se viene avistando el problema. El investigador estadounidense Wallace S. Broecker publicó un artículo en la revista científica Science titulado «Cambio climático: ¿Estamos al borde de un calentamiento global pronunciado?». Era la primera mención en una publicación científica del término «calentamiento global». Incluso antes, un climatólogo americano llamado Charles David Keeling en la década de los 50 detectó altos niveles de CO2 en la atmósfera y planteó la vinculación entre el creciente consumo de combustibles fósiles y el aumento del contenido de dióxido de carbono en la atmósfera.
Exageración y desfiguración de los contenidos
Tratamiento desequilibrado de las fuentes.
La apelación a la emoción
CONCLUSIÓN
Modelos humanos e incertidumbres globales: La importancia del análisis conceptual - J.F. Álvarez
Síntesis y análisis realizado por Gonzalo Martín, 2013 - @Gadabarthes
Algo que no debe dejar de tenerse en cuenta en este debate acerca de la globalización como generalización de la glocalización, es que cualquier interpretación de la misma constituye en sí una forma sistemática de intervención sobre el medio social. No existe la neutralidad, toda práctica humana conlleva una carga de valores. En el mundo social la interpretación implica una transformación del medio. Nos encontramos en un punto en el que la perspectiva holística, que sostiene el efecto restrictivo de los sistemas sociales sobre las acciones de los individuos, se opone a la perspectiva individualista que otorga a los individuos la iniciativa sobre el trazado por el que habrán de discurrir estos sistemas.
Ian Hacking denomina clase interactiva al esquema categorial de procesos que por medio de los grupos humanos actúa sobre los mismos procesos que clasifica. Esto quiere decir que el marco conceptual tiene la virtud de afectar al fenómeno observado. Los individuos llegan a experimentarse a si mismos y comportarse de un modo distinto en la medida en que son conscientes del modo en que son tomados en cuenta por un sistema en el que están integrados. Ello deriva en un constructivismo social que se alimenta de un relativismo radical por el cual todo lo socialmente entendible habría de ser subjetivable y desde ahí materializable. Las condiciones materiales de posibilidad de una forma de ser socialmente, son realidades virtuales que en la dinámica de la construcción de entidades clasificatorias sirven de base para una conformación de estados individualizados. Aunque la globalización es un fenómeno ontológicamente subjetivo, ha devenido epistemológicamente subjetivo al imponer restricciones a los individuos en la percepción de su capacidad operativa. El curso de la acción individual se ve alterado y llega a convertirse en una práctica social completamente asumida.
La globalización es hábilmente presentada (y de ahí la pertinencia del término glocalización) como una tendencia natural de los sistemas sociales en expansión material e intensificación tecnológica, lo que obliga a cuestionarse constantemente sus concretas manifestaciones culturales para evitar una deriva ontológica estrecha y acrítica. Emerge una visión determinista de los sistemas sociales donde la capacidad de elección de los individuos se ve mermada o mediatizada y las incertidumbres inducidas. Para que el análisis social sea capaz de penetrar su complejidad consubstancial es precisa una perspectiva multidisciplinar que abandone definitivamente las concepciones simplistas y mecanicistas por las que intenta ser canalizada y recuperar enfoques como los que vienen sugiriendo Zigmut Bauman, de modernidad líquida, o Ulrich Beck, de una sociología reflexiva.
Hemos de incorporar en nuestros análisis la diferencia que la modernidad reflexiva arroja entre riesgo e incertidumbre. Se denomina "de riesgo" a una situación futura a la que podemos asignarle alguna probabilidad de ocurrencia, en cambio una situación es de incertidumbre cuando apenas nos permite concebirla y tanto menos asignarle grado de probabilidad alguno. La sociedad globalizada se adentra en el ámbito de una incertidumbre que es fabricada y se desliga del concepto de riesgo que estaba regido por leyes similares a la física. La creciente interconectividad humana a la vez que permite desarrollar nuevas capacidades, da lugar a que estas capacidades puedan actuar en su contra.
"Más allá de Keynes, la idea es que no solamente deja de funcionar adecuadamente el mercado y el sistema económico cuando no se atienda a la pobreza, a la miseria extrema o a situaciones de carencias de libertades, sino que además eso genera un tipo de ser humano que puede estar dispuesto a las mayores atrocidades. Incluso a veces montando toda una teoría sobre la acción justa. Además de patologías, que sin duda puede haberlas, no deberíamos olvidar que esos individuos pueden ser “seres normales”, entendiendo por ello personas razonables capaces de optar y de realizar determinadas acciones. Esta es la fuente misma de la imprevisibilidad." (J.F. Álvarez, 2001)La teoría de la sociedad del riesgo afirma que es precisamente la imprevisibilidad la que nos abre caminos a lo desconocido y si esto es interiorizado por la conciencia humana puede hacerla avanzar, tanto si es para "bien" como si es para "mal". Por eso, la teoría de la modernización reflexiva propuesta por Beck, provoca una cierta desesperanza al reconocer la imposibilidad de eludir este riesgo endémico. Tanto es así que ni siquiera retrospectivamente es posible superar la incertidumbre sobre la adecuación de las acciones y las elecciones. No es posible determinar cuál es la dirección correcta puesto que resulta impredecible la ponderación del factor de riesgo. Es este fatalismo negativo el nuevo rostro de la creencia en el progreso; aquella primera modernidad lo afrontó de una manera optimista pero esta otra modernidad no puede sino afrontarse con una irreductible congoja. Si para muchos la globalización es la consumación del fin de la historia, para Beck es el comienzo de la historia de la historia.
Uno de los instrumentos más perversos del pensamiento conservador es la llamada a la resignación ante esta especie de vorágine evolutiva que se parece demasiado a una predeterminación. Es un fatalismo negativo que intenta desarticular la capacidad correctiva de una modernidad reflexiva de componente socializante. No podemos olvidar que los sistemas sociales están sujetos a la retraolimentación bidireccional de una clase interactiva, en términos de Hacking. El debate está planteado en al menos cinco discursos tópicos.
- El de la competitividad económica centrado en la competencia mundial.
- El de la crítica social acerca de las consecuencias percibidas de esa globalización.
- El de la (in)capacidad de los estados para afrontar los problemas de ese futuro.
- El de la globalización cultural (uniformidad o nuevas formas de diversidad).
- Y el de la ecología planetaria.
