El "método persa"


En tiempos de Ciro, según refiere Heródoto, era costumbre entre los persas reunirse en casa de algún personaje apreciado para tratar en estado de embriaguez los negocios de mayor importancia. Y a la mañana siguiente, en ayunas todavía, el anfitrión debía volver a plantear los acuerdos alcanzados, para ser ratificados o no.
Igual sucedía a la inversa, los asuntos que discutían con "sequedad" de protocolo volvían a someterlos a la húmeda "veritas" antes de ratificarlos.
Y en estas, uno se pregunta si podría adoptarse el "método persa" en las negociaciones entre el PSOE y Unidas Podemos de cara a la investidura. No es difícil suponer que de esta forma ya se habría llegado -tras las rondas que hubiese sido menester hasta acabar con las "reservas"- a un acuerdo satisfactorio para las partes y para el todo. Y es que si algo disipa los recelos mutuos es el verse en tan lamentable estado como para creerse superior a nadie que se tambalee como el que más. ¡Cómo no regocijarse viendo a Sánchez e Iglesias abrazados, entonando el himno de Asturias entre memorandums, ultimatums, referendums, maremagnums y tedeums! Tal vez la emesis coral sea el paroxismo connatural a las virtudes del ditirambo.
Hay una astucia añadida a esta forma de proceder que no debemos pasar por alto: tener que sentenciar en ayunas y bajo los efectos de una "deliberada" resaca, surte un efecto salomónico: no está el cuerpo para poses, tretas ni dilaciones ni tampoco para calcular el precio del postureo ante el pandemónium de los mercados, o ante el acecho del fascismo, todo predispone a hacer las concesiones que sean precisas con tal de neutralizar las troneras parietales y acabar con el suplicio.
Bebamos juntos pues hasta que nuestros “dobles yo” proclamen aquello que sobrios no somos capaces de permitirnos ni mentar. ¡Brindémonos la oportunidad mientras la consciencia aguante!

                                                                                                                                                                                                                                                        @Gadabarthes

Villancisco

Con todo el ajetreo que hay en torno
yo pierdo la noción de lo que pasa,
no sé si es que alguien nace o si se casa
ni a qué tanta sonrisa y tanto adorno.

Como un bizcocho que se cuece al horno,
un tibio aroma emerge de la masa.
Se quieren todos ¡esto sí que es guasa!
La paz es una noche de bochorno.

¡Me desea feliz una paisana!
Yo entre símbolos, ritos y señales,
me confundo de beso y ¡bronca! ¡Glub!

Champán y viandas corren a raudales
si bien el hambre corre con más gana
y no deja escapar los de su club.
LA GUITA (Himno Neoliberal)

La guita nos ata,
es nuestra obsesión,
sin ningún millón
la vida es ingrata.

La ley de la plata
ley es de atracción,
quien halla un filón
su encanto aquilata.

La dicha barata
no tiene aliciente,
consuela a la gente,
la vuelve pazguata.

La flor y la nata
champán y caviar,
la gente vulgar
sardinas en lata.

Quien pierde o empata
ni pincha ni corta,
si no se comporta
que estire la pata.

La gente sensata
está ya obsoleta,
no hay más que una meta
¡o métete o mata!

BIBLIGRAFITI

El Libro de las Promesas está escrito con letras de oro, sobre papel mojado.
El Libro de las Verdades está escrito con letras mayúsculas, que tapan a las minúsculas.
El Libro de la Sinceridad está escrito a medias tintas.
El Libro de la Alegría está escrito con una letra de pena.
El Libro de la Bondad está escrito con mala letra.
El Libro de la Vida ya casi no tiene hojas, alguien se las está arrancando.
El Libro de la Riqueza usa una prosa muy pobre.
El Libro de la Belleza está demasiado sobado.
El Libro de la Autenticidad está escrito con letras de molde.
El Libro de los Grandes Hallazgos se ha perdido.
El Libro de la Libertad está en su caja.
El Libro del Amor tiene un magnífico prólogo y un final decepcionante.
El Libro del Amor cuando se lee entre líneas es cuando resulta sublime.
El Libro de la Traición está escrito por detrás.
El Libro del Sexo está escrito de todas las maneras posibles.
El Libro de la Realidad está donde menos se imagina.
El Libro del Futuro está desfasado.
El Libro de las Novedades es un plagio.
El Libro de las Pasiones es tremendamente cerebral.
El Libro de la Lógica está difuso.
El Libro de la Ciencia está demasiado abstraído.
El Libro de la Historia está escrito al dictado.   
El Libro de la Revolución está escrito de puño y letra.
El Libro de la Paz está encriptado pero todos conocen la clave.
El Libro de la Política está forrado.
El Libro de la Justicia está ilegible.
El Libro de lo que Está Escrito es de lo que no está escrito.
Desde El Primer Libro estamos encuadernados.
El Último Libro es el primero que será leído por todo el mundo.

El otoño de los otoños

Ya el otoño chapurrea su prosa delirante
por los foros cenitales
y entre airadas veladas
en círculos de divagación poética
y estentóreas alboradas.

Reclina su torso airoso sobre alféizares y frontispicios
aireando comidillas del coso urbano incorregible
y, arrastrando sus hábitos talares
de greña y muselina gris,
saca a relucir los excesos genitales
sobre el cutis vegetal.

Ya el verano masculla en cansina aljamía
el salaz estrambote de un romance nudista.

Ya la ciudad decadente,
de esencias postizas,
cerrada sobre sí como un remoto atolón,
se apresta a replantear su paradigma eleático
en una ardua, crepitante digestión.

Todo vuelve a parecer tener sentido
cuando tras la tregua sin tregua del estío
vuelven las testas a sus hormas bizantinas
y se olvida el calor
como se olvida la muerte.

La nostalgia se encarama al clima de su acomodo,
pero no abroga sus cultos de cilicio.

Y las distancias siguen ganando terreno
y los abismos hondura,
mientras creemos que todo volverá a empezar
como si nada hubiera pasado,
como si todo fuese a pasar.

El papel del altruismo.



Los modelos de racionalidad para Hebert Simon*. El papel del altruismo.

Gonzalo Martín, @Gadabarthes 2014

Herbert Simon entiende el razonamiento como el proceso complejo que lleva de la recepción de información simbólica a la producción de datos simbólicos. En una primera fase se consolidan observaciones empíricas en forma de axiomas, los cuales sustentan las conclusiones a las que se llega en aplicación de unas reglas de inferencia. Pero estas reglas de inferencia son las que adolecen de falta de consistencia. Pese a que los mecanismos de la razón son imposibles de ratificar en cuanto a su validez, lo que sí cabe es analizar su adecuación para la toma de decisiones en la vida cotidiana. Son esos mecanismos los que habrán de servir de guía en el curso de acción humana.

Herbert Simon distingue cuatro visiones de la racionalidad:
  1. La racionalidad olímpica que "postula un hombre heroico que efectúa elecciones comprensivas en un universo integrado". Este modelo se corresponde con la teoría USE (utilidad subjetiva esperada) que supone la posesión de una función de utilidad bien definida para el sujeto que toma las decisiones y, en segundo lugar, que éste se enfrenta a una serie bien definida de alternativas y que, en tercer lugar, es capaz de asignar una distribución de probabilidad a las series de hechos futuros y, por último, que la opción elegida acrecentará al máximo el valor esperado según su propia función de utilidad.
  2. El modelo conductual que "postula que la racionalidad humana es muy limitada y está muy circunscrita a la situación y los poderes computacionales del hombre". Este modelo se corresponde a su vez con la teoría de la racionalidad limitada, que supone que las elecciones se realizan en circunstancias específicas que son independientes de otras dimensiones de la vida y que éstas se adoptan recurriendo a unas pocas alternativas que sugieren unas muy concretas expectativas. Esta teoría tiene una base empírica que, según Simon, cada vez describe más acertadamente el comportamiento humano y da cuenta de la capacidad de supervivencia de formas de vida que poseen exiguas habilidades de cálculo.
  3. El modelo intuitivo que "enfatiza los procesos de reconocimiento que sustentan las habilidades adquiridas por la experiencia acumulada y el reconocimiento de situaciones en las que esa experiencia es pertinente y apropiada". Este es un modelo basado en la experiencia y el aprendizaje que permite adquirir unos mecanismos automatizados de resolución de conflictos que recurren a la identificación de situaciones, donde la emoción juega un papel destacado para lograr una concentración de la atención y la adecuada fijación de los procesos reiteradamente seguidos.
  4. El modelo evolucionista de la racionalidad. Se trata de un modelo de facto que "implica que sólo aquellos organismos que se adaptan, que se comportan como si fueran racionales, habrán de sobrevivir". Vista superficialmente esta teoría, la racionalidad parecería seguir un modelo conductual es decir, se identificaría con un mecanismo que facilitase la adaptación a un medio determinado, cuando, en realidad, la entiende como proceso continuo de adaptación a un conjunto cambiante de circunstancias. Los tres modelos anteriores se centran en la racionalidad orientada a resultados, en tanto que la racionalidad evolutiva resultaría de la interacción con el entorno de donde se derivaría una progresión conjunta, es una racionalidad en perpetua reconfiguración.
Para Simon la teoría USE no puede ser aplicada en el mundo real; corresponde a un modelo abstracto donde la disponibilidad de información y la capacidad de proceso no permiten incorporar la vastedad del mundo de la indeterminación y de la complejidad, por lo que se aplica en entornos fragmentarios de la realidad donde más que cálculos maximizadores, lo que importa es la adecuación de los supuestos aproximativos. Este es el modelo de racionalidad limitada que comprende atajos cognitivos al adoptar decisiones complejas, porque la actividad cognitiva no lo abarca todo.

El modelo intuitivo admite otra variante de pensamiento que procede de la interiorización de la experiencia. Los estímulos recibidos se fijan en redes neuronales capaces de identificar otros similares y de aplicar (como reacciones semiautomatizadas) las respuestas dadas en aquellas otras ocasiones. La forma de evaluación de la calidad de estas respuestas se basa en la comparación con otros seres humanos en circunstancias equivalentes, por lo que la duración de la vida humana se convierte en un parámetro de la competencia operativa (que ha sido adquirida e incorporada en el estrato racional de la intuición). En el proceso de fijación juegan un papel fundamental las emociones que preparan el sustrato biológico para que el estímulo-respuesta sea lo más eficiente posible y a la vez contribuye a la mejor consolidación de los enlaces sinápticos donde queda registrado el fenómeno.1

Pero es sin duda el modelo evolucionista el más original de los que Simon expone. En esencia propone una perspectiva que permite considerar el resultado de los procesos evolucionistas como una forma de racionalidad. Es decir, renuncia a una perspectiva antropocéntrica para considerar la racionalidad como aquel metaproceso que és más que la suma de las partes en la correlación adaptativa entre individuos o grupos y su entorno. Simon nos emplaza a distanciarnos del principio teleológico implícito en los mecanismos de selección natural darwinistas, basados en el concepto de aptitud, porque presuponen que el estado evolutivo en un momento dado habría sido la meta originaria al comienzo del proceso adaptativo, siendo la capacidad reproductiva el factor determinante del éxito. Un sencillo cálculo del número de generaciones habidas desde el surgimiento de la especie humana hasta la actualidad, y más aún, desde el inicio de la revolución industrial, demuestra que es imposible que estos mecanismos puedan haber jugado un papel en el desarrollo acelerado del entendimiento humano. Simon se alinea con otras teorías evolucionistas2 que contemplan la elaboración de nichos como clave del proceso evolutivo.

Milton Friedman postuló que en los negocios se daba un comportamiento que resultaba equivalente a haber hecho los cálculos  racionales necesarios para alcanzar un máximo de utilidad o beneficio. Estas observaciones las plasmó en una teoría del "como si" del funcionamiento económico: La supervivencia de un negocio dependía del éxito en su adaptación al medio económico. Es decir, los resultados eran la prueba de la adaptación, no los mecanismos de raciocinio invertidos en ello. Este énfasis en el resultado sigue la misma línea de determinadas acepciones del darwinismo. Una combinación de dos mecanismos, la variación creativa y la selección preservativa constituirían un mecanismo de racionalidad sobrevenido, es decir, validador de cada estadio evolutivo. La objeción que Simon hace a este modelo es que si se considera la evolución como un proceso de prueba que va descartando las variaciones no óptimas, resulta claramente inapropiado si se tiene en cuenta que se dispone de un único ensayo para verificación y cualquier error implicaría descartar prematuramente infinidad de variantes potencialmente mejoradas y la potentación paradójica de variantes sin significado adjetivable. Simon llama la atención sobre el hecho de que el mecanismo de mutación genética no es el principal factor de producción de variación en la especie, las recombinaciones cromosómicas y micro-recombinaciones del ADN pueden ser mucho más determinantes. A esto hay que añadir el argumento más importante que hay que tener en cuenta para contemplar otras dinámicas evolutivas, cual es que la selección natural actúa sobre el fenotipo, en tanto que la variación es de ocurrencia genotípica, y esto nos lleva a considerar que aquellos caracteres más complejos de la especie humana, entre los que se encuentra la capacidad intelectual, tienen que responder a otros procesos evolutivos.

En este punto es donde irrumpe en la evolución el concepto de genes culturales (culturgenes o memes) que influyen en la evolución mediante mecanismos sociales y culturales de transmisión de pautas de comportamiento. La herencia genética no permite explicar una evolución tan acelerada como la que ha experimentado la humanidad porque no incorpora en el vector biológico las mejoras individuales y colectivas adquiridas en vida; pero la herencia cultural sí, porque sus mecanismos de actuación son acumulativos, son netamente lamarquianos. Estas reflexiones nos remiten a Durkheim, quien considera dos maneras de supervivencia: la competencia por un nicho o la ocupación de un nicho libre mediante especialización. Los organismos alteran el medio para sí y para otros organismos lo cual resulta ser mecanismo de creación de nichos que permite el desarrollo de nuevas criaturas y, a su vez, el desarrollo de más nichos.

Simon destaca, entre otras conclusiones, la necesidad de un factor de refinamiento o mejora social que también tiene raíces individuales pero no orientado centrípetamente, el altruismo. En su forma más restrictiva, el altruismo puro o altruismo exacerbado, se resume en una especie de sacrificio en beneficio de otros organismos. Pero hay otra forma de altruismo mucho más extendida y menos exigente, el altruismo débil, que persigue el interés propio pero alumbrado por el convencimiento de que es posible arrastrar a la colectividad en la percepción de los efectos beneficiosos. Se sacrifica aptitud a corto plazo sin renunciar a la recompensa indirecta.

La base científica del altruismo débil, como la del egoísmo, nos la proporciona la genética, que puede explicar la existencia de un gen altruista. En efecto, el reconocimiento de los parientes cercanos, con los que se comparten muchos genes, garantiza que el sacrificio en aras de la supervivencia de la familia nuclear sirve para perpetuar la herencia común. Para que se pueda sostener la existencia biológica del gen altruista se precisan tres rasgos que evolucionan conjuntamente:

1.   Aprobación/desaprobación de la conducta altruista/egoísta de otros
2.   Respuesta a la aprobación/desaprobación mediante el sentimiento de culpa o vergüenza
3.   Recompensa del altruismo con oportunidades para la procreación incrementada (o su variante de responsabilidad/mérito-honor)

Sólo en un mundo extremadamente simple, donde la ventaja a corto plazo es también una ventaja a largo plazo, la evolución nos llevaría a algo parecido a un máximo global mediante la eliminación de los menos aptos. Si bien en el mundo complejo, el mundo real, la secuencia de las mutaciones puede determinar la dirección de la evolución (lo que podría desembocar en topes muy circunscritos a deteminado medio con escasa relevancia para los resultados globales), sólo una selección conjunta de características que puedan evolucionar de forma paralela explica logros evolutivos en el seno de dicha complejidad, gracias a que ciertos rasgos "de segunda clase" son preservados, y esto es lo que se consigue mediante la especialización de los nichos.

La racionalidad evolutiva, expresada en estos términos, no es una racionalidad de medios orientados a fines, sino que se trata de un proceso continuo de búsqueda y mejora en sí. La evolución cultural, que es en definitiva lo que caracteriza la evolución de la especie humana, es una proliferación de ideas, progresivamente enriquecedora (no es preciso, aunque ocurre a la par, que la riqueza sea disponibilidad de bienes materiales). Las teorías evolucionistas sustentadas sobre la elaboración de nichos configuran un sistema que avanza en el sentido de un aumento de la complejidad, y esta se vale de mecanismos de retroalimentación que logran aumentar la aptitud mediante una iluminación del egoísmo. Un egoísmo no iluminado está tan inadaptado como, tal vez, un altruismo puro.



Bibliografía

  • Álvarez, J. F. (2009). Elección Racional y Racionalidad Limitada. En Juan Carlos García-Bermejo (2009). Sobre la Economía y sus Métodos. Enciclopedia Iberoamericana de Filosofía. Vol. 30. (pp. 177-196). Madrid: Trotta.
  • Edgeworth, F.Y., Mathematical Psychics. London: C. Kegan Paul & CO., 1881
  • Hahn, F. y Hollis, M. Filosofía y Teoría Económica. México: Fondo de cultura económica, 2004.
  • López-Rojas, V., Almaguer-Melián, W. y Bergado-Rosado, J.A., "La ‘marca sináptica’ y la huella de la memoria"  en Revista de Neurología 2007; 45 (10): 607-614.
  • Sen, A. (1977). Rational Fools: A Critique of the Behavioral Foundations of Economic Theory. Philosophy and Public Affairs, 6(4), 317-344.
  • Simon, H. (1986). Naturaleza y límites de la razón humana. México: Fondo de cultura económica, 1989.
  • Simon, H. (1986). Rationality in Psichology and Economics. The Journal of Business, 59(4), 209-224.
  • Spencer, H. The Data of Ethics. London: Williams and Norgate, 1879.

 

Notas

*Herbert Alexander Simon, Premio Nobel de Economía 1978 por ser «uno de los investigadores más importantes en el terreno interdisciplinario» y «porque su trabajo ha contribuido a racionalizar el proceso de toma de decisiones».

1. López-Rojas, V., Almaguer-Melián, W. y Bergado-Rosado, J.A., "La ‘marca sináptica’ y la huella de la memoria"  en Revista de Neurología 2007; 45 (10): 607-614

2. Simon menciona a Hutchinson y a Mayr. 

La mano invisible resultó ser mano oculta.

Gonzalo Martín, @Gadabarthes 2014


Desde Adam Smith1 la economía liberal asume el principio de que el egoísmo individual, desenvolviéndose en un entorno libre de trabas, conduce a un orden de bienestar social de mayor nivel que el que se obtendría si prevaleciesen otros comportamientos.  Este modelo supone, entre otras premisas, la aceptación de un concepto de bienestar correspondiente a una "óptima" disposición y utilización de recursos y, además, que para garantizar la coherencia de este sistema de causalidad difusa, bastaría un único mecanismo regulador consistente en un indicador basado en los precios.

Bajo estos supuestos, el egoísmo sería la base de la felicidad de las sociedades y por tanto el concepto de racionalidad debería articularse en función del que es considerado el motor del comportamiento. Herbert Spencer contribuyó a afianzar este modelo, a pesar de rebajar el peso del egoísmo en los procesos electivos, cuando en The Data of Ethics2 propuso una fórmula ampliada donde el logro del bienestar (felicidad) general requería la concurrencia tanto de una perspectiva individualista como de una perspectiva generalista en la persecución de tales intereses.

También en esa línea, Francis Y. Edgeworth, cuando publicó su Mathematical Psychics3 pretendió probar que los agentes económicos se mueven "exclusivamente" guiados de su interés propio, pese a que él mismo consideraba al ser humano un "egoísta impuro", es decir, cuestionaba la veracidad del axioma de partida de su planteamiento cientifista. Para Edgeworth un bienestar social equilibrado, entendido como equilibrio de mercado que se alcanza en la observancia de tales premisas, corresponde a un "óptimo de Pareto", es decir a una situación en la cual cualquier mejora de alguno de los agentes se haría a costa del empeoramiento de otros, a la vez que nadie estaría en peor situación que si las condiciones de intercambio fuesen otras. Para garantizar la mayor suma posible de utilidad (bienestar) habría de bastar la motivación del egoísmo, si acaso supervisada mediante algún sistema de arbitraje. El óptimo de pareto se consuma en la estructura de la pirámide social en forma de clases, castas, estamentos y jerarquías de diversa índole y es, en el ideario liberal, la coartada perfecta para promover la agresividad como mentalidad de éxito y el egoísmo como actitud justificable moralmente en un contexto de valores "cristianos"4 (piedra de toque de la civilización occidental) y, por último, para proclamar un modelo de racionalidad que "en última instancia" habrá de conducir al mejor de los mundos materiales posibles.

Ahora bien, a pesar de toda la literatura "científica" volcada en ratificar estos principios, son muchas las voces autorizadas que se han distanciado de los presupuestos utilitaristas de una racionalidad basada en el egoísmo, poniendo en serios aprietos la validez de esta teoría. El modelo de sociedad que se construya depende en gran medida de la aplicación práctica de las respuestas a esta cuestión, de ahí la trascendencia de esta controversia.

En la medida en que la conducta humana es estudiada como resultante de una función de utilidad que actúa en un medio artificial (donde el consumo de productos se prefigura como la culminación de una correcta aplicación de los mecanismos de la razón), las conclusiones prácticas estarán predeterminadas por las hipótesis de partida y por tanto quedarán en la oscuridad otras potencialidades que no afloran bajo esta metodología de análisis. Es más, si la racionalidad es analizada en paralelo con el comportamiento económico del ser humano (homo sapiens → homo economicus), es porque la toma de decisiones y la obtención de gratificaciones materiales y espirituales se han erigido en paradigma de la inteligencia aplicada y por tanto una vasta actividad del entendimiento que subyace a la mayor parte de toma de decisiones llega a parecer inconsistente y carente de interés para el desarrollo humano.

La racionalidad en Amartya Sen*. El papel del compromiso y la simpatía.


Amartya Sen pone el acento en la refutación de principios tales como la "preferencia revelada" como parte consistente de la elección racional. No todo el complejo proceso psicológico que encierra una elección puede ser evaluado mediante supuestos tan simplistas como los que intervienen en la adquisición de bienes según un orden de preferencia pretendidamente inamovible. El hecho de que sobre éstos sí sea posible ejercer un control directo y, por tanto, tengan gran relevancia en determinadas situaciones, no impide que se perciban ahí otros elementos de juicio que pugnan por modular la conducta y otros muchos factores que ni siquiera es posible tener en consideración por su complejidad computacional en relación con la capacidad humana.

Para Sen la teoría tradicional está pobremente estructurada si admite que una ordenación simple podría erigirse en tabla rectora del comportamiento de la persona, puesto que la realidad es mucho más compleja. Este ser "racional" es definido por A. Sen como "tonto racional", como un ser incapaz de enfrentarse a la superposición y entremezclamiento de intereses y aspiraciones que realmente configuran el espacio desiderativo social y por ende la extraordinaria complementareidad del medio humanizado.

El egoísmo no lo explica todo y en esta reflexión Sen retoma los conceptos de "simpatía" y "compromiso" que Edgworth ya hubo analizado. La "simpatía" abre un circuito más amplio en la consecución del bienestar que el que configura el yo-mismo aisladamente; muy al contrario la satisfacción propia emerge vinculada a la de otros individuos próximos en algún sentido. Un paso más en el distanciamiento de la teoría económica convencional, que identifica elección personal y bienestar personal, es la existencia que Sen constata del "compromiso" como forma de aceptación de determinadas normas de conducta que permiten una convivencia armónica sin que el incentivo económico tenga que estar presente. Sen defiende la consistencia de la eleción de compromiso, la cual no supone desviación de la racionalidad (incluso en su acepción egoísta) porque cuando el acto x es escogido por la persona i, aunque no pareza directamente relacionado con un incremento de bienestar, y el acto y es rechazado, esto implica que i espera que sus intereses personales resulten mejor servidos por x que por y al menos de un modo mediato.

A. Sen recoge la distinción que J. Harsanyi hace entre preferencias "subjetivas" y preferencias "éticas" a las que atribuye el papel de expresar "lo que prefiere el individuo sólo en los momentos posiblemente raros en los que se impone una actitud imparcial e impersonal especial".5 Pero Sen va más allá y habla de metaordenamientos de preferencias en los que se incardinan los juicios morales. Un juicio moral no se coloca en una escala de preferencias de las acciones, sino que constituye un orden en sí, con sus propios criterios, que se aplica al conjunto de las acciones sujetas a otros órdenes de valoraciones. Es una estructura mucho más compleja:
"La estructura exige mucha más información que la provista por la observación de las elecciones efectivas de los individuos... La estructura asigna un papel a la introspección y la comunicación."6
La teoría de juegos en el plano de las pruebas y los estudios sociológicos en el de las situaciones reales, revelan que los individuos no siguen a menudo la estrategia egoísta porque, entre otras cosas -tal y como prueba el "dilema del prisionero"- el egoísmo individual produce un resultado inferior para el conjunto, contradiciendo rotundamente las afirmaciones del sistema economicista que axiomatiza el efecto de la "mano invisible".
"No debe verse el comportamiento en términos de la dicotomía tradicional existente entre el egoísmo y los sistemas morales universalizados (como el utilitarismo). Los grupos inermedios entre el individuo y los demás, como la clase y la comunidad, proveen el foco de muchas acciones que implican el compromiso."7

Conclusión


Hay mecanismos de interacción social, tales como el compromiso y el altruísmo, que obran con tanta o mayor eficacia que el egoísmo para lograr un incremento del bienestar de la humanidad, lo que nos permite adoptar una idea del mundo más colaborativa y no esa lucha completamente encarnizada que preconizan los modelos de racionalidad basada en el egoísmo. La teoria evolucionista es en cierto modo antiutópica pero, debidamente interpretada y puesta al día, en el mismo grado nos abre grandes perspectivas a un enfoque de los esfuerzos humanos sobre la salvaguarda de lo común como mejor procedimiento para garantizar el máximo desarrollo de la potencialidad individual (justo a la inversa de la perspectiva que entraña la mano invisible).

Vamos a concluir con una reflexión en torno al teorema del bienestar social de Kenneth Arrow. Arrow demuestra que "una función de bienestar social debe satisfacer, que tal función no puede existir." ¿Qué lectura podemos hacer de esto? Entre otras, quizá la de mayor riqueza heurística es que, si hay que garantizar la defensa de la diversidad como bien en sí y como yacimiento de oportunidades, no es posible definir una función del bienestar social no sujeta a intereses sectarios. A esa función debería supeditarse la actividad humana en aras de un fin "óptimo" previsto de antemano, y por tanto se hace necesario tomar partido y adscribirse a un orden de valores. Otra cosa es dilucidar de qué medios disponemos para que podamos cuestionar determinados "sistemas de valores" y cómo podemos sentenciar cual es el "más sensato".



Bibliografía

  • Álvarez, J. F. (2009). Elección Racional y Racionalidad Limitada. En Juan Carlos García-Bermejo (2009). Sobre la Economía y sus Métodos. Enciclopedia Iberoamericana de Filosofía. Vol. 30. (pp. 177-196). Madrid: Trotta.
  • Edgeworth, F.Y., Mathematical Psychics. London: C. Kegan Paul & CO., 1881
  • Hahn, F. y Hollis, M. Filosofía y Teoría Económica. México: Fondo de cultura económica, 2004.
  • López-Rojas, V., Almaguer-Melián, W. y Bergado-Rosado, J.A., "La ‘marca sináptica’ y la huella de la memoria"  en Revista de Neurología 2007; 45 (10): 607-614.
  • Sen, A. (1977). Rational Fools: A Critique of the Behavioral Foundations of Economic Theory. Philosophy and Public Affairs, 6(4), 317-344.
  • Simon, H. (1986). Naturaleza y límites de la razón humana. México: Fondo de cultura económica, 1989.
  • Simon, H. (1986). Rationality in Psichology and Economics. The Journal of Business, 59(4), 209-224.
  • Spencer, H. The Data of Ethics. London: Williams and Norgate, 1879.


Notas


* Amartya Kumar Sen: Premio Nobel de Economía en 1998.

1. Sus ideas sobre las causas y motivaciones del progreso humano fueron desarrolladas en Smith, A., The Theory of Moral Sentiments. London: A. Millar, 1759 y posteriormente en Smith, A., An inquiry into the nature and causes of the wealth of nations. London: Strahan & Cadell, 1776.

2. Spencer, H. The Data of Ethics. London: Williams and Norgate, 1879.

3. Edgeworth, F.Y., Mathematical Psychics. London: C. Kegan Paul & CO., 1881

4. Más concretamente, de valores protestantes según constata Max Weber en La ética protestante y el espíritu del capitalismo.

5. Harsanyi, J. Cardinal Welfare, Individualistic Ethics, and Interpresonal Comparisons of Utility.
Journal of Political Economy, 63 (1995), p. 335. Citado en Hahn, F. y Hollis, M. Filosofía y Teoría Económica. México: Fondo de cultura económica, 2004. p. 203. 

6. Sen, A. “Los tontos racionales” en Hans & Hollins, Filosofía y Teoría Económica. México: Fondo de cultura económica, 2004. p. 208. #

7. Íbid. 216. #

La ciencia como convidado de piedra

No deja de ser sorprendente que desde las posiciones ideológicas más conservadoras, refractarias por naturaleza al progreso científico, se recurra a la ciencia para que sentencie, a su favor por supuesto, en disputas que son de naturaleza filosófica, sin que quepa apelación posible desde los propios mecanismos de los que la ciencia se dota para descartar el error. La ciencia es en estas ocasiones invocada en calidad de mera comparsa y no de instrumento del conocimiento y se le hace decir las cosas, no como caben ser enunciadas e interpretadas, sino como un recetario de apodíctica. Si la ciencia y la filosofía se necesitan para adentrarse en el universo de la referencialidad recurrente sin perderse en la tautología, como ya advirtiera Wittgenstein, no es posible decir de lo que no está sujeto a medida, unas dimensiones que no pertenecen a la cosa observada sino a la mente observante.

Es relativamente reciente (años noventa del pasado siglo) un caso similar en que un libro, The Bell Curve (‘La Campana de Gauss’) escrito por el psicólogo Richard Herrnstein y el politólogo Charles Murray, era utilizado de esta manera para establecer unos criterios selectivos que permitiesen ignorar la ética, e incluso la deontología científica, para abordar una ingeniería social discriminatoria, ya que se sugería que las diferencias en los cocientes intelectuales entre "razas" eran de naturaleza genética y por tanto, todas las "facilidades" que se diesen a estas variantes "inferiores", irían en detrimento de la evolución que la "raza" dominante habría de merecer. Al margen de todos los errores estadísticos del libro, en la selección de las muestras y en la grosera eliminación de disonancias en los resultados (sin hablar de las carencias en la conceptualización de los términos en estudio y en el uso parcial de los avances de la genética), las conclusiones, que hubieran debido servir para aproximar un diagnóstico sobre el efecto de las condiciones socio-ambientales sobre el desarrollo de las potencialidades de los individuos, fueron utilizadas para defender posiciones racistas al amparo pretendido de la "ciencia" y de este modo eludir el reproche que la razón más elemental suscita. En su libro La falsa medida del hombre, Stephen Jay Gould desmontó aquellas pretendidas evidencias, aunque hubo de afrontar denodados ataques, por ello y por haber tomado un posición ideológica firme allí donde la ciencia no es capaz de dirimir cuestiones que se escapan por los vericuetos de la filosofía.

Pues bien, ahora vuelve a suceder esto en el caso de las organizaciones autodenominadas "pro vida", cuando hacen "decir" a la ciencia que una vida es lo que queda definido en un ADN recién ensamblado, al margen de todo lo que la rodea, le antecede y le sucede, en su compleja secuencia de réplicas, desarrollos e ínsumos. La vida que interesa a los "pro vida" es ese sujeto místico que ha quedado adherido al material genético y que surge dotado del imperativo del alumbramiento, aunque sólo sea para recibir otras oscuridades el resto de sus días. Y es la ciencia la que lo viene a decir, bajo amenaza de ser considerada díscola por quienes no desean oír nada más de lo que la ciencia les dice, cuando no se aviene a los cálculos metafísicos en los que basan su concepción del mundo. Pero la ciencia no dice eso, ni la vida es sólo una secuencia de ácidos nucleicos, por exclusiva que pueda resultar. No hay vida sin proyección en el tiempo ni sin tener en cuenta el medio en el que se ha de desenvolver. La vida no es mera concepción sino percepción, recepción, acepción y excepción, y las resonancias de lo que ocurre en cualquier fase alcanzan al resto del periplo vital. Si hacemos un ejercicio mental, como esos a los que aquel científico que fue Albert Einstein, era tan aficionado, podemos entender mejor esto: supongamos que tomamos el material genético de ese ser que se está formando y lo clonamos. ¿Qué resultará de ello, un único individuo en dos cuerpos idénticos, o dos individuos similares? ¿Tendremos el mismo ser por duplicado, o serán dos seres independientes? ¿Tendrán una sola conciencia o sólo tendrán una determinada abundancia de coincidencias? Si la respuesta a esta disyuntiva es la primera opción, entonces el problema de los "pro vida" quedaría "científicamente" resuelto sin más que guardar una muestra de ese material genético a buen recaudo y esperar a ver qué se hace con él en un futuro. Esa "vida" ya estaría ahí determinada y protegida y la mujer inmersa en un embarazo no deseado podría decidir qué hacer con su propia vida sin injerencias mesiánicas. Pero si la respuesta es la segunda opción, entonces los "pro vida" estarían obligados a reconocer que todo el proceso cuenta, y no sólo ese primer instante de la "concepción";  y que mientras un órgano no se ha formado, no es posible experimentar aquello para lo que sirve; y que algo tan complejo como es la conciencia humana requiere de unos órganos operativos y de un mínimo de tiempo, antes del cual esa vida tiene ya cierta forma, que va tomando de su continente, pero está a la espera de recibir un contenido, que necesita donde asentarse y el modo de hacerlo. En ese caso, la mujer inmersa en un embarazo no deseado deberá disponer de un plazo razonable para decidir si darle ese contenido o no.

Y es que llegado el momento, la epigenética también se pronuncia y es ahí donde la ontogenia se enfrenta a la complejidad de la expresión génica bajo el dictado maleable de la secuencia nucleótida. Y esto es tan ciencia como la ciencia que describe la doble hélice, pero mientras el ADN sólo dice lo que lleva inscrito, las personas que se apropian de la ciencia para lo que les interesa, vienen a decir que mediante el ADN habla Dios, y que ellos están llamados a revelarnos su mensaje.

La engañosa necesidad del nasciturus.

El uso del término "nasciturus" (el que va a nacer) por las organizaciones antiabortistas no es casual: impedir que "el que va a nacer" nazca encarna un contrasentido y remite, por tanto, a una violencia consubstancial, que no es sino un uso expropiativo del participio de futuro latino. El término, como tantos otros, tiene trampa. La conclusión va en la premisa (petitio principii). Es una falacia típica en la que cuesta creer que los promotores del uso de este vocablo hayan incurrido inconscientemente. El "embrión" no es algo "que va a nacer", su etimología hace referencia a algo "que brota dentro" (la palabra griega ἔμβρυον de la que deriva, está compuesta de ἐν (en), "dentro" y el verbo βρύω (brio), "yo broto", "yo retoño", o sea "el que brota dentro"). No hay, desde esta óptica, violencia conceptual que impregne cualquier decisión sobre su flexión de futuro ni hay, por tanto, imperativo moral. Aquello que brota dentro de una mujer es asunto que compete a esa mujer y no a quien desprecia la vida con toda su carga de necesidad.
Y es que la forma de decir las cosas condiciona la forma de entender los hechos a los que alude.

Tratamiento mediático del cambio climático desde el negacionismo

Resumen de una recopilación sobre el debate medioambiental realizada en 2009. Por @Gadabarthes

 

INTRODUCCIÓN


El cambio climático es sin duda el problema medioambiental más mediático del momento; no el único, pero sí el que más ríos de tinta está haciendo correr. Hace unos años, el problema estrella era el agujero de la capa de ozono, pero este ha sido eclipsado por la virulencia con que el cambio climático ha desembocado en la pugna política. El agujero de ozono atentaba contra algunos intereses económicos, pero tal vez estos intereses eran fácilmente resarcibles mediante algunos cambios en la composición de los productos más dañinos y nuevas estrategias de mercado, y ello evitó un bombardeo mediático y todo quedó en la aceptación responsable, por parte de los consumidores, de los consejos difundidos al efecto y en la eliminación de los componentes CFC de determinados productos. Es curioso que una relación causa efecto tan difícil de entender, por la desproporcionalidad, fuese no obstante asumida sin excesivas controversias.
Otro cantar es lo que está ocurriendo con el cambio climático. El cambio climático no es sino el más llamativo de los efectos de la degradación del medio ambiente por causa antropogénica. Los efectos devastadores que la naturaleza desbocada puede ocasionar impresionan a cualquiera, esté o no convencido de la causalidad del actual modelo económico y productivo. Pero en esta ocasión los intereses afectados son de tamaña envergadura y gozan de tanta ascendencia ante el poder político, que están dispuestos a librar una dura batalla, encaminada a desviar la atención sobre la etiología del fenómeno medioambiental, intentando hacer ver que es uno más de los ciclos naturales inescrutables y no el resultado de un creciente y altamente pernicioso uso de la atmósfera y de los mares como inagotable sumidero de emisiones y residuos.
Ante un asunto tan excepcional había que tomar partido. La mayor parte de los medios de comunicación comenzaron a mostrar públicamente sus posiciones. Aunque con dudas al principio, posteriormente la mayoría estuvieron del lado de los informes científicos publicados por el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) bajo el que se aúnan los esfuerzos interdisciplinares de los científicos más importantes del planeta. Pero a las petroleras y neoconservadores americanos no les convenía que la opinión pública tomara conciencia de un asunto tan grave y menos aún, que les culparan a ellos del problema. ExxonMobil creó entonces, con generosos fondos, una red de “expertos” cuyo objetivo final era confundir a la opinión pública sobre el calentamiento global y sus consecuencias. Como herramienta usarían toda una red de “think tanks”, blogs en Internet, periódicos y “periodistas” que debían trasladar a la sociedad, dudas sobre el cambio climático provocado por el hombre. Como estrategia, pensaron que tenían que utilizar la misma que consiguió que "el pueblo norteamericano" (es una metonimia frecuente para referirse a los Estados Unidos) acabara convencido de la necesidad de realizar una guerra frente a un enemigo que no lo era tan sólo unos meses antes (caso de las dos guerras del Golfo, iniciadas por George Bush padre e hijo).
En el artículo “Mecanismos básicos de la propaganda de guerra en los medios informativos. El ejemplo de Kosovo” María José García Orta del Grupo de Investigación en Estructura, Historia y Contenidos de la Comunicación de la Universidad de Sevilla, se ofrecen algunas pautas que siguen los medios de comunicación de masas a la hora de “vender” una guerra. Estos mecanismos de propaganda han sido heredados para otros cometidos y es la metodología utilizada ahora por los negacionistas del cambio climático. Según la clasificación realizada por Merril y otros autores en la obra “Medios de comunicación social. Teoría y práctica en Estados Unidos y en el mundo” existen cuatro mecanismos para conseguir que triunfe este tipo de propaganda. En otros países el negacionismo climático se ha asociado a los medios más sensacionalistas y neoconservadores como el Dailymail en el Reino Unido, De Standard en Bélgica o Daily Tech en EEUU. En el caso español, Libertad Digital ha sido el medio que más ha difundido las informaciones negacionistas. En torno a él, el Instituto Juan de Mariana, cuyo vicepresidente Daniel Rodríguez Herrera ha sido el creador de la web redliberal.com y liberalismo.org. En la primera de ellas, ha sido donde un conjunto de bloggers han ido colgando sus “informaciones” sobre el calentamiento global. También han colaborado en esta causa, algún informativo de Telemadrid y noticias en el diario Expansión, y personajes como Esperanza Aguirre y José María Aznar. Veamos los cuatro mecanismos esenciales de propaganda en relación al cambio climático, en todos los cuales los ardides lingüísticos, como la metáfora, la metonimia, los tecnicismos, los extranjerismos, etc., son de uso frecuente y útil para conferir elocuencia al mensaje.

La simplificación de la información: el enemigo único y la personalización del adversario


La información en tiempos de guerra utiliza la simplificación como principal recurso propagandístico, lo que se traduce en la personificación del conflicto y en la dicotomización exagerada de la información procedente de los distintos bandos. La información se reduce al mínimo, por ejemplo, en un eslogan o en un símbolo, prescindiendo de cualquier argumentación racional. A continuación mostramos tres ejemplos de tres personas que han sufrido ataques, junto con sus trabajos, en diferentes espacios de tiempo (aludir durante demasiado tiempo a la misma persona lleva al cansancio del lector y es mejor mostrar diferentes caras):
En el caso del cambio climático, un ejemplo de simplificación y búsqueda de un enemigo único fue el conocido “Palo de Hockey” y su autor Michael Mann. Se trata de un gráfico, una curva similiar al palo de hockey, que viene a representar que el calentamiento observado durante el siglo XX es anómalo si lo comparamos con los siglos anteriores y sólo se puede explicar por el aumento de los gases invernadero en la atmósfera como consecuencia de la quema de combustibles fósiles por parte del ser humano. Un artículo firmado por Ruben Osuna en Libertad Digital en febrero de 2005 y que fue ampliamente difundido a través de blogs de corte neoliberal titulado “El palo de Kyoto” (las similitudes fónicas entre hockey y Kyoto, ayudan a un juego que intenta mostrar los acuerdos internacionales como si se tratara de una simple entente entre naciones doblegadas ante el "lobby ecologista") pretendía simplificar todas las evidencias y la ciencia que hay detrás del cambio climático, contraponiendo una curva que mostraba cómo había evolucionado la temperatura del planeta en los últimos 1.000 años. A pesar de que el cambio climático antropogénico se basa en la física de la atmósfera y en la intensificación del efecto invernadero natural, el autor no hacia ninguna mención a ello en su escrito, pero se atrevía a concluir: “El célebre calentamiento de la Tierra no es más que un cuento(Al referirse al calentamiento con el calificativo de célebre lo que se está intentando es imputarle un carácter propagandístico, cosa que es reafirmada al califacarlo de cuento. Una metáfora relativa al género narrativo sirve para desvirtuar la naturaleza científica de los informes). Por otra parte, había más estudios que corroboraban aquella gráfica. Al menos otras 12 reconstrucciones de la temperatura media del Hemisferio Norte basados en datos proxie (Es un tecnicismo -pero aquí no se utiliza con fines discursivos sino que es usado en su contexto propio- que alude a datos recogidos de anillos de los árboles, burbujas de aire encerradas en hielo o sedimentos) daban básicamente el mismo resultado. El artículo de Ruben Osuna se basaba en un estudio realizado por McIntyre y McKitrick (uno trabaja en la industria minera y el otro es economista) cuyo estudio fue rechazado en la revista Nature por deficiencias en la argumentación científica y fallar en la verificación estadística. Posteriormente, un nuevo artículo en Journal of Climate desacreditaba el trabajo de McIntyre y McKitrick. A pesar de todo esto, un nuevo articulista de Libertad Digital, Manuel Llamas insistía en que el trabajo de Mann había sido desacreditado, diciendo sin reparos: “McIntyre es conocido mundialmente por haber desmontado la polémica teoría del palo de Hockey”
Pese a todo, los científicos siguen trabajando y a pesar del silencio de todos los negacionistas, Michael Mann ha publicado una nueva reconstrucción de la temperatura media de siglos pasados, mejorando la anterior debido al trabajo de muchas personas que han conseguido muchos más datos proxie con los que alimentar el modelo matemático que produce la gráfica. El artículo fue publicado en el PNAS (Proceedings of the National Academy of Science of the United States of America).

El documental de Al GoreUna verdad incómoda”, ha contribuido decisivamente a la difusión del problema del cambio climático antropogénico. Desde los sectores más extremos del neoconservadurismo americano se ha atacado duramente a Al Gore mediante “falacia ad hóminen” (descalificar personalmente a un adversario, en lugar de refutar sus afirmaciones) y también se ha cuestionado la ciencia, los datos y las predicciones que muestra en su documental, basados en los informes del IPCC. Por supuesto tampoco han faltado los ataques personales desde los blogs neoliberales españoles o desde el periódico digital de Jiménez Losantos: “¿Es Al Gore un miserable?” Blog desdeelexilio.com.
Los ataques se producen principalmente durante el año 2007 y se usa desde el presunto enriquecimiento de Al Gore por sus conferencias (como si no fuera rico de antemano), el consumo de su avión privado en emisiones de CO2 o el consumo eléctrico de su casa. No tienen en cuenta que su trabajo fue apoyado por la comunidad científica y recibió junto al IPCC el premio Nobel de la Paz. Entonces se intentó tergiversar las conclusiones del documental, pricipalmente echando mano de una sentencia de un juez británico: “Un juez británico dice que el film de Al Gore es tendencioso” Libertad Digital (Esta metonimia es reforzada con la ocultación de información relevante al respecto). El hecho consistió en que un padre había denunciado el uso del film de Al Gore en las escuelas británicas. Luego se descubrió que el denunciante tenía poderosos respaldos de magnates mineros.

James Hansen es el director del Instituto Goddard de la NASA y es uno de los científicos que más ha avisado a los políticos en EEUU sobre la necesidad de reducir las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera. En los medios negacionistas al igual que a Al Gore se le tilda de “gurú” del cambio climático y ha recibido multitud de ataques personales: “El tipo permanentemente cabreado de la foto es el apóstol máximo del calentamiento global del planeta. Es James Hansen, el perturbado que comenzó todo.” Blog Valdeperrilos.com (Apóstol es una metáfora religiosa que intenta convertir los informes científicos en panfletos sectarios. Además, el recurso de llamar perturbado al autor –que personifica a la voz de la ciencia en este asunto- es una metonimia que pretende calificar de locura a todo este trabajo científico. En el mismo sentido obra el calificativo “tipo permanentemente cabreado” que pretende trasladar ese estado emocional a todo el colectivo científico, ecologista y político preocupado por el tema y sembrar dudas sobre su rigor por efecto del estado de ánimo). Pero James Hansen no fue el primero en alertar sobre el calentamiento global. Desde tanto tiempo atrás como el año 1975 se viene avistando el problema. El investigador estadounidense Wallace S. Broecker publicó un artículo en la revista científica Science titulado «Cambio climático: ¿Estamos al borde de un calentamiento global pronunciado?». Era la primera mención en una publicación científica del término «calentamiento global». Incluso antes, un climatólogo americano llamado Charles David Keeling en la década de los 50 detectó altos niveles de CO2 en la atmósfera y planteó la vinculación entre el creciente consumo de combustibles fósiles y el aumento del contenido de dióxido de carbono en la atmósfera.

Exageración y desfiguración de los contenidos


Este mecanismo implica ofrecer únicamente los contenidos favorables al emisor, enfatizándolos al máximo (hipérbole), recurriendo incluso a la mentira (ya sea a través de la omisión y silencio de hechos noticiables o mediante la creación de sucesos o hechos que no existen). Por el contrario, el propagandista se limita a guardar silencio en aquellos puntos en los que está débil. Se trata de un procedimiento casi universal: “Los gurús (Kerry Emanuel) del cambio climático rectifican: no hay relación entre huracanes y calentamiento” Manuel Llamas en Libertad Digital, con noticia procedente del Blog desdeelexilio.com. Se muestra una foto de Al Gore, para intentar demostrar que un científico rebate la tesis ofrecida por él, de que un mayor calentamiento llevará a fenómenos meteorológicos extremos. Sin embargo, en una entrevista, Kerry Emanuel indicaba que sí existe esa relación y que en el futuro esa relación tenderá a disminuir la frecuencia de huracanes, pero incrementará la intensidad de los mismos. La página web del Instituto Tecnológico de Massachussets también recogía este resultado. En relación con los huracanes, no es sorprendente que los medios negacionistas hayan guardado silencio ante el comunicado del Centro Nacional de Huracanes de Miami al finalizar la temporada de huracanes del 2008 porque en él se anunciaban los siguientes hechos: “La temporada de huracanes establece récords”. En 2008 la temporada ha sido una de las más activas desde que se comenzaron a registrar hace 64 años. Las razones:
-La señal multidecadal, que ha incrementado la actividad desde 1995.
-El fenómeno de La Niña que reduce, la cizalladura vertical del aire y permite el crecimiento de las tormentas.
-La temperatura superficial del mar más cálida en el Atlántico, en promedio un grado más alta de lo normal.
Por si fuera poco y para no citar a un único científico que habla de huracanes y calentamiento global, el científico Hartmut Aumann del Jet Propulsión Laboratory de la NASA ha publicado un estudio en Geophysical Research Letters que relaciona las tormentas severas en los trópicos con el calentamiento global y que confirma los resultados de otro estudio realizado en 2005 por Frank Wentz et al. Todo un ejemplo de exageración: “Escándalo: los datos de temperatura para Octubre del GISS falsificados!” Blog desdeelexilio.com. Se llegó a decir que el Instituto Goddard de la Nasa (GISS) había enviado una nota de prensa con estos resultados y que había habido muchos titulares informando “del octubre más cálido de la historia”. Todo era falso ya que GISS envía solo una nota de prensa con el análisis de temperaturas al final de cada año. Libertad Digital “informaba” con el siguiente titular: “La NASA falsea la temperatura de Rusia al anunciar el octubre más cálido de la historia”. En realidad, la NASA no “falseó” sino que cometió un error no intencionado que fue corregido. Pero estas exageraciones, falsedades combinadas con el sobredimensionado del error, son interesantes para los negacionistas para hacer ruido y conseguir que se piense que el globo no se ha estado calentando, que el hielo marino no se ha derretido, que los glaciares no han retrocedido y que realmente, el CO2 no es un gas invernadero: “Pues se acabó el 2008 y no ha sido el año tórrido que nos prometieron.” Blog desdeelexilio.com. El Met-Office Hadley Centre del Reino Unido dio en diciembre de 2007 su previsión para el 2008 y esto es lo que decían: “2008 is set to be cooler globally than recent years say Met Office and University of East Anglia climate scientists, but is still forecast to be one of the top-ten warmest years.”. Y James Hansen, afirmaba en la página web del GISS: "It is unlikely that 2008 will be a year with truly exceptional global mean temperature,"
Los negacionistas también echan mano de falsas apelaciones al “sentido común”, intentando enmascarar más la trampa, pero al final tergiversando los datos y no buscando actualizaciones científicas: “De hecho, el propio informe del IPCC, que pasa por ser la doctrina oficial sobre el tema, reconoce que la mayor parte de la Antártida -que supone el 85% de la superficie de hielo del planeta- no se está calentando” Blog Archipiélago Duda (Nuevamente tenemos los informes científicos convertidos en religión). Toda esta argumentación, mostrada como de “sentido común”, de que no subirá el nivel del mar queda invalidada porque parte de una hipótesis falsa. Aunque los negacionistas climáticos centran sus críticas en el IPCC (que publica sus informes cada cinco o seis años), la actividad científica va mucho más allá de él. La ciencia sigue avanzando y hace unos meses un nuevo estudio publicado en la revista Nature Geoscience elaborado por el Climate Research Unit de la Universidad de East Anglia ha detectado calentamiento en la Antártida y éste está atribuido al hombre. Por tanto, si la Antártida se derrite, veremos un aumento considerable del nivel del mar en próximas décadas.

Tratamiento desequilibrado de las fuentes.

 

El control y la selección de la información son dos de las tareas básicas utilizadas por el propagandista, sobre todo en tiempos de guerra: “La comunidad científica no se ha puesto de acuerdo ni en el origen ni en el alcance del cambio climático que Al Gore y compañía anuncian auxiliados por la trompetería mediática habitual.” Editorial de Libertad Digital (La trompetería mediática es una metáfora alusiva a los medios de comunicación a los que se intenta restar seriedad y rigor). Esta frase resume la política informativa de los negacionistas del cambio climático antropogénico, aunque en primer lugar hay que tener algo en consideración. Este periódico digital cuestionaba la existencia misma del cambio climático. Ahora, como las evidencias son claras, no niega que haya habido un calentamiento del planeta; aunque pone la duda en el origen y en las consecuencias. Pero la mayoría de los científicos están de acuerdo, el calentamiento observado está relacionado con las emisiones de CO2 y las consecuencias serán muy graves para la biosfera si pasamos las 450 partes por millón de CO2 y superamos los dos grados de aumento en la temperatura media global desde la era preindustrial. Las fuentes informativas de los negacionistas son Think tanks o pseudocientíficos americanos, casi todos ellos financiados por la petrolera Exxon como climateaudit.com o wattsupwiththat.com y en ocasiones citan el blog de un geólogo español, conocido por sus posiciones escépticas, Antón Uriarte. Los negacionistas obvian toda la literatura científica sobre el cambio climático publicada en revistas científicas como Nature o Science, los centros de investigación del clima de todo el mundo como el Centro Europeo de Predicción a Medio Plazo (ECMWF), el Hadley Centre de Inglaterra, el NOAA americano, el Centro Nacional de Huracanes de Miami, la Organización Meteorológica Mundial o la Agencia Estatal de Meteorología Española (AEMET), universidades y otros muchos centros de meteorología y climatología internacionales. Como son demasiados organismos a criticar, centran la diana únicamente en el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC), al que tildan de “organismo político” (es una nueva metáfora que pretende, no ayudar a entender algo sino a desvirtuar su naturaleza), y dejando de lado que el organismo ha sufrido muchas presiones del gobierno de EEUU para que en sus comunicados redujeran sus previsiones alarmantes. Curiosamente, los negacionistas se quejan después de “censura” (esta metáfora pretende abundar en la sensación de que todo este análisis científico está orquestado como una forma de dirigismo político).
Una actuación muy típica de los negacionistas es el “cherry picking” (coger la excepción y convertirla en regla): “Los glaciares de Alaska crecen por primera vez en 250 años” Libertad Digital. Dicho de otra manera, los glaciares de Alaska han perdido masa durante 249 años y lo relevante es que tras ese descenso tan continuado, un verano muy frío y con abundantes precipitaciones de nieve, hacen crecer la masa de nieve en un año: “El hielo del Ártico crece un 9% respecto a 2007” Libertad Digital. Desde 1979, momento en que se comenzó a medir vía satélite la masa de hielo del Ártico, la masa de hielo que ha desaparecido a finales del verano alcanza un 40%. Una leve recuperación en 2008 respecto al mínimo de hielo medido en 2007, les sirve para obtener ese titular: "¿Y el calentamiento?: 2008 es el año más frío de la década” Libertad Digital. Libertad Digital no descubre nada con esta noticia publicada a finales del año 2008: “es probable que el 2008 se clasifique como el décimo año más cálido de los registros climáticos desde que éstos empezaran a efectuarse con instrumentos en 1850”. Y añadía: “En muchas partes del mundo se registraron fenómenos climáticos extremos, entre ellos inundaciones devastadoras, sequías graves y persistentes, tormentas de nieve, olas de calor y olas de frío.” La primera parte confirmaba las previsiones, pero de la segunda parte, los negacionistas no quieren ni oír hablar. Otro asunto interesante, fue el documental titulado “The Great Global Warming Swindle” rodado por Martin Durkin y emitido por Channel Tour en Inglaterra y por Telemadrid bajo el título “El gran timo del cambio climático”. El regulador británico OFCOM dictaminó que había tergiversado las evidencias científicas y manipulado las declaraciones de algunos científicos que aparecían en el documental. Esto lo aprovecha Libertad Digital para decir lo siguiente: “OFCOM ha abierto una investigación a la BBC por vetar las opiniones de los científicos opuestos a la tesis del IPCC.

La apelación a la emoción


Los textos informativos consiguen persuadir a través de un discurso emotivo que hace referencia a los sentimientos primarios. De esta forma, se busca el asentimiento o rechazo hacia un tema concreto. Ejemplo: “Los abanderados (metáfora belicista) del Apocalipsis climático exigen dedicar cientos de miles de millones de euros, pero no a paliar el hambre o la pobreza, no a vacunar a la población del Tercer Mundo de enfermedades que allí resultan mortales, no a garantizar el acceso al agua potable o al alcantarillado en buena parte del mundo subdesarrollado, no, exigen esos recursos para destinarlos a causas tan científicamente cuestionables en su viabilidad, como ser capaces de mantener la temperatura del planeta Tierra dentro de un centenar de años.” José María Aznar durante la presentación del libro Planeta Azul (no verde) de Vaclac Klaus (Toda esta alocución es una hipérbole con una gran carga emocional).
“Se ha creado una alarma para ningún fuego (metáfora de catástrofes). Se nos ha metido miedo en el cuerpo con la misma base que la existencia de las brujas en la edad media (nuevamente la metáfora de la superstición es utilizada contra la corriente de opinión de base científica)”. José Carlos Rodríguez en Libertad Digital. “Destapar la mentira no sirve de nada, pues una mentira repetida mil veces se convierte en verdad.” Ruben Osuna en Libertad Digital. “Ese dinero (El invertido en cumplir con el protocolo de Kyoto), inevitablemente, tendrá que serle hurtado (metáfora que da a entender que había un dinero que se habría destinado a esos fines sociales -se permite reir-) a otros proyectos de ayuda a los países menos favorecidos. Con mucho menor esfuerzo, podríamos intentar que estos países mejoraran sus infraestructuras, su sanidad, su régimen de libertades, sus recursos, y se pertrecharan de mejores herramientas para combatir los efectos del aumento de temperaturas, si se produce.” Jorge Alcalde en Libertad Digital. “El verdadero peligro, como siempre, son los salvadores (una plaga muy conocida desde antiguo, común a todos los mesianismos, imitado por los totalitarismos del siglo XX, consistente en inventar primero un gran peligro y luego ofrecerse como salvadores).” Yonderboy en Barrapunto. “La histeria (metáfora que convierte la alarma –intelectual- en histeria –emocional-) desatada a cuenta del calentamiento ha brindado una nueva oportunidad a todos aquellos que quieren controlar nuestras vidas (metáfora dictatorial)”. Walter E. Williams en Libertad Digital.
La carga emotiva incluye apelaciones genéricas a la “libertad”, a que los movimientos sociales que se ponen en acción frente el cambio climático o a favor de la ecología es un nuevo “totalitarismo”, a que debemos “ayudar” a los países pobres antes que a invertir dinero en energías limpias que impidan un mayor calentamiento. Todo ello usado de una forma demagógica e interesada. De esta manera, se da a entender que todo el que se manifieste pidiendo medidas contra el cambio climático es un totalitario o está en contra de la libertad o es insolidario... o todo ello a la vez. La carga emotiva contenida en los mensajes adquiere un gran poder de persuasión e intenta impedir la movilización ciudadana.
José María Aznar, conocido por su disposición a liderar cualquier causa que le permita sentirse protagonista de la historia, es un consumado urdidor o, cuanto menos, difusor de discursos falaces. Así, en la conferencia de presentación del libro de Vaclav Havel, Aznar llamaba a los informes científicos un “dogma engañoso”, y se proclamaba defensor del equilibrio medioambiental, afirmando ser “ecologista, si el ecologismo significa conservar el medioambiente, preservar nuestros bosques, sostener la biodiversidad, reciclar, ahorrar energía”. Recurriendo a la metáfora religiosa, a la vez que denuncia una actitud intransigente, descalifica a los científicos que advierten del “apocalipsis climático” y sentencia que “la libertad está en peligro, el clima está bien” (metáfora liberticida seguida de una antinomia de los hechos). Vaclav Klaus, por su parte, afirma que la aceptación de los informes científicos es “irracional” y que Al Gore es un “manipulador”; invita a enfrentarse a esa “propaganda” pues sostiene que “el calentamiento ni es global, ni es grande, ni es algo sin precedentes”. ¿Cuál es la conclusión de Vaclav Klaus? Pues que “la libertad humana, la innovación y el mercado serán suficientes para preservar nuestra prosperidad”. Refuta los informes científicos como dogmáticos pero recupera el dogma central del neoliberalismo, la infalibilidad del mercado, como una verdad inccuestionable.


CONCLUSIÓN


Nos vemos pues ante una retórica sumamente beligerante que intenta establecer una serie de "verdades" mediante el recurso a la descalificación de cualquier hecho que las contradiga, al cual le dan un tratamiento de manipulación o falsificación. Se intenta camuflar un discurso altamente ideologizado, falto de rigor y carente de soporte científico, desviando la atención con ardides como crear confusión sobre los hechos e intentar convertir al adversario en el trapacero que uno es. Pero en este caso la lengua que da soporte a esa retórica no está a la altura de sus posibilidades y las metáforas y los tropos empleados son muy poco trabajados y sólo pretenden un impacto inmediato y contundente que encienda los ánimos de los seguidores propios y pueda sembrar dudas entre quienes, en el fondo, temen que todo esto pueda ser verdad. La pretensión es de aturdir, no de convencer. En este sentido, es curiosa la frase que utiliza Aznar para autodefinirse como ecologista sensato, al defender la necesidad de “investigar sobre nuevas fuentes energéticas” y trabajar por “reforzar el mix energético de países tan dependientes como España con una energía limpia y segura, como la energía nuclear”, lo que no es sino una perogrullada revestida de tecnicismos para ocultar la sujeción a los intereses de las empresas multinacionales que controlan el ritmo al que se han de verificar cambios en el sector energético. Se ve obligado a utilizar el tecnicismo mix para prestigiar el uso de una energía combinada, lo cual constituye un claro apoyo a la utilización de combustibles fósiles a la vez que pide una reactivación del uso de la energía nuclear, a la que llama limpia (porque no emite gases a la atmósfera, aunque sus residuos sean mucho más sucios e imposibles de eliminar ni reciclar). Más allá de este tecnicismo, todos los demás recursos oratorios son de bajo nivel y se ceban más en el juego sucio que en la versatilidad del lenguaje para moldear la visión del mundo, aunque fuese en beneficio propio.

Modelos humanos e incertidumbres globales: La importancia del análisis conceptual - J.F. Álvarez

Síntesis y análisis realizado por Gonzalo Martín, 2013 - @Gadabarthes


En el debate acerca de la globalización ha irrumpido un nuevo concepto que tal vez arroje más confusión que la que disipa: se trata de la glocalización, término que se aplica por igual al pensar globalmente y actuar localmente, como a su inversa pensar localmente y actuar globalmente o a su supuesta culminación que sería ese pensar y actuar globalmente, fenómeno que puede confundirse con la globalización propiamente dicha a no ser porque ésta implica en lo substancial una forma de utilización de los recursos y alteración del medio que escapa al control de las voluntades proximales en beneficio de otras voluntades desconectadas del entorno concreto. El término glocalización hace hincapié en algo que tal vez sea tautológico como es la naturaleza concreta del acto frente al carácter difuso de su desencadenante, pero el problema radica en la dificultad para establecer un vínculo causal entre los procesos deliberativos y la mutabilidad del mundo. Es aquí donde se hace preciso el análisis conceptual.


Algo que no debe dejar de tenerse en cuenta en este debate acerca de la globalización como generalización de la glocalización, es que cualquier interpretación de la misma constituye en sí una forma sistemática de intervención sobre el medio social. No existe la neutralidad, toda práctica humana conlleva una carga de valores. En el mundo social la interpretación implica una transformación del medio. Nos encontramos en un punto en el que la perspectiva holística, que sostiene el efecto restrictivo de los sistemas sociales sobre las acciones de los individuos, se opone a la perspectiva individualista que otorga a los individuos la iniciativa sobre el trazado por el que habrán de discurrir estos sistemas.

Ian Hacking denomina clase interactiva al esquema categorial de procesos que por medio de los grupos humanos actúa sobre los mismos procesos que clasifica. Esto quiere decir que el marco conceptual tiene la virtud de afectar al fenómeno observado. Los individuos llegan a experimentarse a si mismos y comportarse de un modo distinto en la medida en que son conscientes del modo en que son tomados en cuenta por un sistema en el que están integrados. Ello deriva en un constructivismo social que se alimenta de un relativismo radical por el cual todo lo socialmente entendible habría de ser subjetivable y desde ahí materializable. Las condiciones materiales de posibilidad de una forma de ser socialmente, son realidades virtuales que en la dinámica de la construcción de entidades clasificatorias sirven de base para una conformación de estados individualizados. Aunque la globalización es un fenómeno ontológicamente subjetivo, ha devenido epistemológicamente subjetivo al imponer restricciones a los individuos en la percepción de su capacidad operativa. El curso de la acción individual se ve alterado y llega a convertirse en una práctica social completamente asumida.

La globalización es hábilmente presentada (y de ahí la pertinencia del término glocalización) como una tendencia natural de los sistemas sociales en expansión material e intensificación tecnológica, lo que obliga a cuestionarse constantemente sus concretas manifestaciones culturales para evitar una deriva ontológica estrecha y acrítica. Emerge una visión determinista de los sistemas sociales donde la capacidad de elección de los individuos se ve mermada o mediatizada y las incertidumbres inducidas. Para que el análisis social sea capaz de penetrar su complejidad consubstancial es precisa una perspectiva multidisciplinar que abandone definitivamente las concepciones simplistas y mecanicistas por las que intenta ser canalizada y recuperar enfoques como los que vienen sugiriendo Zigmut Bauman, de modernidad líquida, o Ulrich Beck, de una sociología reflexiva.

Hemos de incorporar en nuestros análisis la diferencia que la modernidad reflexiva arroja entre riesgo e incertidumbre. Se denomina "de riesgo" a una situación futura a la que podemos asignarle alguna probabilidad de ocurrencia, en cambio una situación es de incertidumbre cuando apenas nos permite concebirla y tanto menos asignarle grado de probabilidad alguno. La sociedad globalizada se adentra en el ámbito de una incertidumbre que es fabricada y se desliga del concepto de riesgo que estaba regido por leyes similares a la física. La creciente interconectividad humana a la vez que permite desarrollar nuevas capacidades, da lugar a que estas capacidades puedan actuar en su contra.

"Más allá de Keynes, la idea es que no solamente deja de funcionar adecuadamente el mercado y el sistema económico cuando no se atienda a la pobreza, a la miseria extrema o a situaciones de carencias de libertades, sino que además eso genera un tipo de ser humano que puede estar dispuesto a las mayores atrocidades. Incluso a veces montando toda una teoría sobre la acción justa. Además de patologías, que sin duda puede haberlas, no deberíamos olvidar que esos individuos pueden ser “seres normales”, entendiendo por ello personas razonables capaces de optar y de realizar determinadas acciones. Esta es la fuente misma de la imprevisibilidad." (J.F. Álvarez, 2001)
La teoría de la sociedad del riesgo afirma que es precisamente la imprevisibilidad la que nos abre caminos a lo desconocido y si esto es interiorizado por la conciencia humana puede hacerla avanzar, tanto si es para "bien" como si es para "mal". Por eso, la teoría de la modernización reflexiva propuesta por Beck, provoca una cierta desesperanza al reconocer la imposibilidad de eludir este riesgo endémico. Tanto es así que ni siquiera retrospectivamente es posible superar la incertidumbre sobre la adecuación de las acciones y las elecciones. No es posible determinar cuál es la dirección correcta puesto que resulta impredecible la ponderación del factor de riesgo. Es este fatalismo negativo el nuevo rostro de la creencia en el progreso; aquella primera modernidad lo afrontó de una manera optimista pero esta otra modernidad no puede sino afrontarse con una irreductible congoja. Si para muchos la globalización es la consumación del fin de la historia, para Beck es el comienzo de la historia de la historia.

Uno de los instrumentos más perversos del pensamiento conservador es la llamada a la resignación ante esta especie de vorágine evolutiva que se parece demasiado a una predeterminación. Es un fatalismo negativo que intenta desarticular la capacidad correctiva de una modernidad reflexiva de componente socializante. No podemos olvidar que los sistemas sociales están sujetos a la retraolimentación bidireccional de una clase interactiva, en términos de Hacking. El debate está planteado en al menos cinco discursos tópicos.

  • El de la competitividad económica centrado en la competencia mundial.
  • El de la crítica social acerca de las consecuencias percibidas de esa globalización.
  • El de la (in)capacidad de los estados para afrontar los problemas de ese futuro. 
  • El de la globalización cultural (uniformidad o nuevas formas de diversidad). 
  • Y el de la ecología planetaria.
Si se consigue superar la propuesta dominante que aboca a la postura fatalista, es posible que encuentre su lugar la acción política que pueda introducir criterios de rectificación de la trayectoria y consideración de valores en la apertura hacia lo nuevo e impredecible.


Artículo de J.F. Álvarez publicado en Revista de Educación , número extraordinario sobre Globalización y Educación, 2001, págs. 31-41